Fritz Vogelgsang, traductor de Machado y "Tirant lo Blanc"

 Portada de Los cinco libros del esforzado e invencible caballero Tirante el Blanco, primera traducción al castellano de Tirant lo Blanc, impresa en Valladolid por Diego de Gumiel.
Anónimo, 1511.


En este artículo publicado el 02/11/2009 por El País, Bertran Cazorla rinde un pequeño y merecido homenaje a Fritz Vogelgsang, traductor alemán de obras clave de las literaturas castellana y catalana, como no podía ser de otra manera, con la palabra:
Deja en su mesa el manuscrito del quinto y último tomo de su traducción al alemán de las obras de Antonio Machado. Y la traducción a ese idioma de la poesía de Ausiàs March. Fritz Vogelgsang murió el pasado 22 de octubre, en Zúrich. Desapareció el traductor al alemán de autores clave para las literaturas castellana y catalana, entre ellos tres premios Nobel -Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez o Miguel Ángel Asturias- y el clásico de la narrativa catalano-valenciana medieval, el Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell.

Nacido en Stuttgart en 1930, Vogelgsang -cuyo apellido significa, curiosamente, canto de pájaro- empezó su carrera de traductor en la década de los sesenta, tras estudiar en Madrid. Entonces presentó al público alemán la Leyendas de Guatemala del Nobel centroamericano y obras de Santa Teresa de Jesús. Pero fue a partir de 1980 cuando dejó su empleo de lector y crítico literario en un periódico de su ciudad natal para dedicarse exclusivamente a la traducción.

Y en 1985 llegó una de sus joyas: tradujo 20 sonetos de Luis de Góngora. Aún hoy, los entendidos se maravillan por cómo el alemán logró trasladar a su lengua, casi al pie de la letra, los barrocos juegos gongorinos. Un año antes, Vogelgsang ya había recibido el Premio Nacional de Fomento de la Traducción de Autores Españoles, y ese mismo año obtuvo el Premio de Literatura Catalana de la Generalitat de Cataluña.

La administración autonómica reconocía así que su labor no se limitó a las letras castellanas. Vogelgsang tradujo también las poesías de otro alambicado autor, Salvador Espriu. La editorial suiza Ammann publicó en tres tomos la obra poética de Espriu, uno de los principales escritores catalanes del siglo XX. Vogelgsang también tradujo a Pere Gimferrer.

Fue hace dos años cuando Vogelgsang produjo una de sus últimas joyas. En 2007, la cultura catalana acudía como invitada de honor a la Feria del Libro de Francfort.

Un proyecto de 15 años 

Esta presencia singular en uno de los encuentros editoriales más importantes del mundo propició la traducción al alemán de Tirant lo Blanc, la novela caballeresca que Cervantes calificó en Don Quijote como "el mejor libro del mundo". Con el apoyo del Ministerio de Cultura, la Academia Valenciana de la Lengua y el Institut Ramon Llull, Vogelgsang concluía así un proyecto que inició en 1990, y que ocupa tres tomos y 1.656 páginas. Gracias a ellos, el escritor se erigió el año pasado con el premio a la traducción que otorga el otro gran encuentro editorial alemán, el de Leipzig.

Pero no acabó ahí la pasión de Vogelgsang por los clásicos de la literatura que se produjo en el siglo XV en el reino de Valencia. Precisamente en esa comunidad, en un pueblecito cercano a Morella, vivía retirado Vogelgsang desde hace unos años. Fue otra traducción, de obras de Valle-Inclán, la que llevó al alemán al pintoresco Maestrazgo, escenario de las guerras carlistas en las que el autor gallego situó a su Marqués de Bradomín.

Desde allí preparaba ahora la traducción de los poemas de Ausiàs March. Albert Hauf, mallorquín de origen alemán y catedrático de Literatura de la Universitat de València, explica que Vogelgsang ya le había remitido su versión alemana del Cant espiritual de March, y que podía tener traducidos ya unos 70 poemas.

La muerte no ha truncado el otro proyecto en el que andaba ocupado Vogelgsang: la traducción de las obras de Antonio Machado. Su editorial Ammann ha publicado en marzo de 2010 el quinto y último tomo de esta empresa. Entonces, Vogelgsang hubiese cumplido 80 años.

CAZORLA, Bertran. "Fritz Vogelgsang, traductor de Machado y 'Tirant lo Blanc'", en El País, 02/11/2009.

Diccionario de uso de las preposiciones



 En esta nueva edición del Diccionario de uso de las preposiciones españolas, Émile Slager (o Miel Slager, como se prefiera) reúne unas 5000 voces del español actual que rigen preposición. Los ejemplos con que ilustra las combinaciones posibles en cada entrada pertenecen a los ámbitos periodístico y narrativo; se trata, principalmente, de textos originales modernos publicados en formato papel o digital.


Respecto a la edición de 2004, se aprecian mejoras considerables: mayor formato, letra más legible, indicación de las fuentes más intuitiva. También se han corregido y ampliado entradas, a las que se han añadido otras cien. Asimismo, para cada preposición y para todos los marcadores semánticos usados se proporcionan listas de voces con las que combinan.


SLAGER, Émile. Diccionario de uso de las preposiciones españolas. Madrid: Espasa-Calpe, 2007, 808 pp. [ISBN: 978-84-670-2590-3]

Fuente: Émile Slager

La traducción acerca las diferencias


La Torre de Babel, 1594.
Lucas Van Valckenborch (1530-1597).


Nuestra época, nuestra sensibilidad personal, están inmersas en el mundo de la traducción o, más precisamente, en un mundo que es en sí mismo una traducción de otros mundos, de otros sistemas. (Octavio Paz)


"El exceso de palabras y códigos de nuestro tiempo podría conducir a los hombres al silencio." Así, en una línea resumen y con cita de Octavio Paz, Rafael Fauquié es capaz de condensar el contenido de su artículo publicado en el número 41 de la revista Espéculo (mayo-junio de 2009):

En su texto Sobre el programa de la filosofía futura, escrito a comienzos de este siglo, Benjamin imaginó una filosofía venidera mucho más cercana a la expresividad de las palabras que a la de las ciencias o las matemáticas. "El gran cambio y corrección que ha de introducirse en un concepto de conocimiento unilateralmente orientado hacia lo matemático-mecánico -dice Benjamin- sólo podrá lograrse mediante la relación entre el conocimiento y el lenguaje”. Y más adelante concluye: “... Kant no advirtió en modo alguno el hecho de que todo conocimiento filosófico tiene su única expresión en el lenguaje, y no en fórmulas y números. Este hecho, a la postre, se revelaría como el hecho decisivo, y es por él que,a fin de cuentas, debería afirmarse la supremacía de la filosofía, no tan sólo sobre todas las otras ciencias, sino también sobre las matemáticas." 

En su trabajo, Benjamin postula la necesidad de una filosofía nueva, necesaria para otros hombres: diferentes habitantes de un mundo también diferente. "Es deber principal de la filosofía que se avecina -dice- permitir convertirse en conocimiento a los indicios más profundos que extrae de la época misma y de los presentimientos de un gran futuro". ¿Qué fue de ese "gran futuro" presentido por Benjamin? Benjamin escribe su trabajo a comienzos de 1918, el último año de la Primera Guerra Mundial, cuando ya se divisaba el final de la que parecía ser la última de las guerras, y nadie hubiera podido imaginar cuál iba a ser el destino de Europa y del mundo apenas dos décadas más tarde. El mismo Benjamin se convertiría en una cruel víctima de ese destino: a comienzos de 1940 se suicidó cuando escapaba de Francia hacia la frontera española, huyendo de la barbarie nazi. El "gran futuro" imaginado por Benjamin debería, pues, esperar... Sin embargo, en esos escritos de 1918, Benjamin propuso algo tan simple como exacto: el pensamiento del hombre venidero debería servirle para interpretar sus experiencias venideras. Verdad de perogrullo: un pensamiento otro para un hombre otro; un ser humano necesitado de nuevos asideros, propiciador de nuevos diálogos con el universo, formulador de nuevas preguntas y buscador de diferentes respuestas. 

En otro artículo titulado “Sobre el lenguaje en general y sobre el lenguaje de los hombres”, texto dos décadas posterior, Benjamin vislumbra el universo como un espacio infinito e infinitamente comunicado. Todo en el universo se comunica, dice, porque todo en él se expresa, porque todo en él habla. Todas las cosas poseen un lenguaje, hablan un lenguaje. Cuanto existe en la naturaleza posee una esencia comunicativa. “No hay acontecimiento o cosa en la naturaleza animada o inanimada -dice- que no participe de alguna forma de la lengua, pues es esencial a toda cosa comunicar su propio sentido”. Todo lo existente, animado o inanimado, dice, se dice a través de un lenguaje. Todo se relaciona con todo en una inacabable forma de diálogo. Aquí resulta central una idea de Benjamin: la de traducción. Traducción es desciframiento, asimilación, incorporación de la otredad a través del lenguaje; conversión del lenguaje de lo “otro” en una forma de mi propio lenguaje. “El concepto de traducción -dice Benjamin- conquista su pleno significado cuando se comprende que toda lengua superior (con excepción de la palabra Dios) puede ser considerada como traducción de todas las otras ... La traducción de la lengua de las cosas a la lengua de los hombres no es sólo traducción de lo mudo a lo sonoro ,es la traducción de aquello que no tiene nombre al nombre. Es, por lo tanto, la traducción de una lengua imperfecta a una lengua más perfecta”. 

Traducción implicaría, pues, nuevas relaciones entre los hombres, y entre éstos y el universo. El lenguaje superior de los hombres, debería, según Benjamin, traducir a los otros lenguajes: asimilarlos, entenderlos. A partir de la traducción debería llegar para el ser humano una comprensión de las casi infinitas formas de lo que es su otredad. El lenguaje de los hombres estaría llamado, por ejemplo, a traducir el lenguaje de la naturaleza. La palabra del cosmos y la palabra de las creaciones humanas estarían obligadas a traducirse. En este caso, la idea de traducción significaría el final de la soberbia de los hombres; una nueva manera -más humilde y mesurada- de asumir su relación con esa forma de otredad que es lo natural. La Naturaleza, habla. Lo ha hecho siempre. Fue el hombre quien, en algún momento, pareció dejar de escucharla. Sólo “traduciéndola” descubriríamos que nunca hemos dejado de pertenecer, inexorablemente cercanos, a su marcha y a sus designios; que todos, hombres y cosmos, formamos parte de una armonía universal que todo lo engloba. 

FAUQUIÉ, Rafael: "Palabras, traducción y Babel" [v. artículo íntegro anotado], en Espéculo, n.º 41, mayo-junio de 2009.